DANI UMPI

www.myspace.com/daniumpi

Pop / Electro /
 
“Tengo muchos patetismos a flor de piel”

 

    Cuanta autenticidad hay en Dani Umpi. A pesar de ser acreedor de un virtuosismo y una versatilidad inmensa (poeta, músico, performer, compositor, o todo junto), nunca cayó en esa banalidad del mal del artista. Dueño de un carácter siempre alegre y de una prosa que adolece en cada letra, Umpi goza de un presente maravilloso: va a estrenarse una película de su novela Miss Tacuarembó, toca en vivo cada vez que puede y está a punto de lanzar un disco. Sensibilidad y confesiones lisérgicas en esta entrevista exclusiva para Superficial Magazine.

 

¿Quién es y qué hace Dani Umpi?

Soy yo y hago varias cosas, como todo el mundo. A nivel de creación canto, escribo y cada tanto hago cosas más plásticas, obras, instalaciones y eso. En realidad vengo de ahí. Antes de cantar estaba más en el ámbito de lo plástico. Me interesan varios lenguajes a la vez y recién ahora estoy viviendo esa pulsión sin culpa. Durante mucho tiempo sentía que tenía que definirme sólo por algo, o sólo escribir, o sólo contar y al final no… sigo haciendo todo eso a la vez. Me ayudó muchísimo el hecho de tener un público tan afectuoso y fiel, porque este tipo de creación artística tan dispersa genera mucha desconfianza, cuesta legitimarse. Todo eso de la carrera, de estar acá para después estar allá, de gustarle a Fulanito para poder… que es un embole, ¿no? Tener un público, pequeño o grande, depende cómo lo mires, te da mucha seguridad, entonces ya no dependés tanto de otro tipo de agente legitimador. No sé si me explico. Hablo medio entreverado, perdón.

 

¿En qué momento dejaste de ser Daniel Umpierrez para convertirte en Dani Umpi?

Nunca dejé de serlo, sólo que opero desde un personaje. Me gustó eso de construir una entidad aparte. Es que mi vida cotidiana no me parece atractiva. Admiro a muchos artistas que trabajan con lo que viven, sus felicidades y sus angustias, los que logran hacer catarsis con su mundo interior, pero yo no puedo. No es lo mío. Prefiero crear una ficción, un personaje muy caricatura. Cuando bajo del escenario vuelvo a ser el de siempre. Como que estoy dividido, medio esquizoide. Por suerte, mi personaje es bastante patético e imperfecto y lo que hago no es muy virtuoso, así que no me la puedo creer, porque a veces los artistas se quedan viviendo mucho en esa fantasía de sí mismos y creo que eso no está bueno. Es muy difícil sostener esas cosas.

 

Si tuvieras que elegir un tema tuyo para la eternidad, ¿cuál sería?

¡Uy! No sé. Siempre hablo de cosas muy fugaces y banales. Pueden que tengan chispazos trascendentes, pero no mucho. No me doy cuenta.

 

¿Qué andás escuchando por estos días?

En realidad, para serte sincero, lo que más estoy escuchando son las cosas que pone mi novio en el Spotify. Cosas de la convivencia, ¿viste? Como él está supercopado con ese programa y le gusta una música que yo no curto, al final termino aprendiéndome canciones de gente que no sé quién es. Él escucha mucho rockabilly, o surf rock viejo… otra onda. Yo, por osmosis, termino escuchando todo eso. Por suerte me gusta. También escucho mucho otras cosas por mi cuenta, obvio, no sé qué decirte… el disco nuevo de Coiffeur, que me parece sublime y el de un grupo uruguayo que se llama Hablan por la Espalda, que sacó un disco que me fascinó, llamado “Macumba”. También escucho mucho el disco de Yilet, que es súper verano, según mi percepción… el nuevo de Zélia Duncan… Lulina Cristalina… el de El Hijo de la Cumbia para bailar… en fin, muchas cosas. ¿Ah! Y Filipe Catto, que es mi última fascinación. Desde que mi amigo Santiago me mostró su música, quedé embobado. Una capo es este Filipe, la verdad. Muy admirable.

 

Contame qué onda tu faceta como escritor

En realidad he publicado más libros que discos que he grabado. De hecho, cuando niño, la visión idealizada que tenía de mi futuro era la de un escritor, nunca un cantante. Lo de la música fue casi casual, algo más atropellado y espontáneo. En este momento estoy escribiendo mi cuarta novela. Espero publicarla este mismo año, o sea tener terminados en el 2010 mi novela y mi disco nuevo. Lo que más escribo son novelas. Ando con historias en la cabeza que voy escribiendo. No tienen muchas pretensiones, son más bien costumbristas, retratos de personas, generalmente chicas con problemas con sus novios.

 

En tus apariciones en vivo jugás con el ridículo, ¿es una postura o un devenir natural?

Es una postura, sí, pero bastante natural, digamos, porque ya de por si me siento bastante ridículo. No me cuesta mucho frekear, es muy mío, tengo muchos patetismos a flor de piel. Lo que sí es cierto es que es algo sumamente consciente, una opción estética y conceptual que me gusta mucho. Me da mucho placer trabajar desde ese lugar. Desde niño me sentí muy atraído por lo trash y lo freak, más que por el humor en si mismo. Nunca fui muy gracioso pero sí fui muy torpe, distraído, metiendo siempre la pata, tendiendo más al disfraz, enfatizando mis defectos, toda esa onda. Me resulta un poco raro cuando me catalogan como humorista porque a mí el humor me costó mucho, la verdad. Todo un tema el humor en mi vida. Era un código que de chico no sabía apreciar y en la adolescencia, más o menos. Me sentía bastante aislado. No entendía los chistes y siempre hacía juicios morales-eticos… no sé cómo explicarte, pero nunca me reía ante los humoristas porque todo me parecía muy racista, muy sexista, clasista, ¿entendés? No podía apreciar, era muy rígido, tenía todo ese embole de lo políticamente correcto, incluso de pendejo. No sé si será la formación católica o qué porque, sinceramente, mis padres son mucho más graciosos y desacantonados que yo.  Medio emo era… andá a saber qué. Los humoristas y las películas de humor me irritaban mucho, aunque tuvieran gran fama y aceptación masiva. Los chistes, ni que hablar. Odiaba la gente que contaba chistes, los programas de tele con chistes, los bloopers, todo ese tipo de humor. ¡Un embole era yo! El humor fue algo que aprendí a apreciar con el tiempo pero implicó un esfuerzo de mi parte, porque siempre fui muy cerrado e ignorante, ¿entendés? Ahora sí, prendo la tele y me río un montón, lo entiendo, me copa Capusotto (por nombrarte alguno muy brillante) por ejemplo. Aunque quedan algunas secuelas de ese prejuicio que tenía de chico hacia el humor porque, por ejemplo, a veces veo esos programas donde seleccionan situaciones ridículas o se burlan de otros programas de tele y, la verdad, me parecen más ridículos los conductores (generalmente unos chetos al pedo, con ese humor re machista de asado) que las personas de las que se ríen.

 

¿Qué tal Miss Tacuarembó? El film que protagonizará Natalia Oreiro. ¿En qué etapa están?

No tengo ni idea. No participo del proyecto ni estoy cercano a nadie de la producción, no tengo contacto habitual ni laboral con ellos, así que no sé en qué andan. Tampoco quiero saber mucho pero obviamente saldrá preciosamente porque hay gente muy talentosa ahí, trabajando, como el director Martín Sastre o Natalia Oreiro que son formidables. Mal no va a salir. Todo lo contrario, creo que será genial. Prefiero ver el resultado final, cuando ya esté en salas. Me gusta mucho la idea de ir una tarde con todas mis amigas, a una función tempranito y ver la peli comiendo pochoclos. Es una experiencia que será muy única en mi vida, así que prefiero disfrutarla de esa manera, no enterarme cómo hacen para conseguir la guita, cómo resuelven el sonido, el timing, cómo es el catering, qué efectos especiales pondrán.. que, de última, no es mi trabajo. Yo no hago cine. No tengo ni idea de esas cosas. Van a hacer una película de una novela que escribí. ¿Qué más puedo pedir?

 

PREGUNTA OFF-TOPIC: ¿Cómo llega Adrián Dárgelos a cantar “Una calle nos separa” con vos en La Trastienda?

Se lo propuse un día. Le gustó la idea y me dijo que sí. Fui hasta su casa, la ensayamos y listo. Para mi fue un momento muy hermoso porque lo admiro muchísimo a Dárgelos, te podrás imaginar. El hecho de que se haya colgado a cantar esa canción conmigo y me haya seguido la cabeza, demuestra lo generoso que es, siempre atento a todo, con ese amor y ese talento enorme que tiene.

 

¿Cuáles son tus proyectos para el futuro inmediato?

Bueno, lo que te dije, terminar mi novela y mi disco nuevo, que se publiquen, cantar en vivo… ya es bastante, ¿no?

 

 
 


 
Entrevista por Hernán Panessi
21/01/2010

 

 
     
© www.superficial Magazine es una revista electrónica de publicación mensual | todos los derechos reservados.