FRANCISCA VALENZUELA

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Pop / Rock / Jazz

...De niña se recuerda a sí misma revoloteando por todas partes, usando sus patas moradas de puntitos negros, un moño al lado y cantando a los cuatro vientos las canciones de Lucero. Francisca Valenzuela es así: fresca, espontánea, pálida como una pantruca y habla tan rápido que es casi imposible descifrar sus frases, hiladas con la seguridad y aplomo de quien a sus 20 años ya fue incluida dentro de los jóvenes líderes de Chile.

Ella es el concho de la familia, la última de cuatro hermanos. Su vida se divide entre el único ramo de periodismo que tomó este semestre y la música. Los miércoles y viernes deambula ágil por los pasillos de la Universidad Católica como una estudiante más. El resto de la semana viaja a recitales por todo Chile, canta en programas de televisión, comparte escenario con bandas como Los Bunkers, sale a comer sushi junto a su novio, ensaya con su banda, da entrevistas y dice tener los segundos contados, el tiempo milimétricamente cronometrado.

 

Tu primera infancia tuvo de escenario California, ¿de qué manera influyó este Yanqui paradise en tu veta artística?

 

Como me fui tan chica nunca tuve la oportunidad de vivir la cultura musical, eso de ir a carretes ni mucho menos. Todo tuvo más que ver con la educación: estar en un colegio súper liberal, muy artístico y diverso, con chiquillos que tocaban todo tipo de instrumentos, es mas tenía compañeros de Kenia que tocaban sus instrumentos. Yo creo que de todas maneras eso fue una apertura de mente y en el fondo, de manera natural interesarse por la música.

 

En Chile...

 

Los colegios acá son muy aplastantes con las cosas extracurriculares: no dan muchas facilidades, los profesores son más cuadrados. Allá es totalmente contrario, te ayudan a escribir, a publicar y armar libros. Todo un tipo de dinámica creativa que me llevo a hacer cosas desde chica, musical y literariamente.

 

¿Cuándo te diste cuenta que la fama había tocado tu puerta?

 

Nunca me sentí así como “famosa”. Yo creo que hace poco, hace un mes hubo un giro. Hay un reconocimiento en el día día, la gente igual se me acerca en la calle, o en las fiestas. Voy a una tocata y me sacan fotos. Todo eso no existía hace dos meses, ¿cachai?

 

La vorágine...

 

Es nervioso de todas maneras, es muy raro. Se te acerca gente para instalarse a conversar y tú no los conoces. Te dicen: “bueno Fran cuéntame de... no sé qué”. Pero ha sido lindo, creo que es súper rico el agradecimiento, la suerte de gustarle a la gente y que tengan la buena onda para conversar contigo. El apoyo que te dan es heavy, se me acercan niñitas de siete años y se me acercan huevones de 36, es una transversalidad súper buena.

 

De pollita, ni las plumas

 

¿Cuando se muerde la lengua Fran Valenzuela?

 

Hay veces que en las entrevistas me arrepiento de no ser un poco más tajante, más cortante. Porque me han hecho preguntas y comentarios que son irritantes o irónicos, en un tono desafiante y a veces no soy tan contestataria como podría ser. Por miedo a que la entrevista de un giro y no refleje lo que soy en realidad.

 

¿Malas experiencias?

 

Una vez una tipa me dijo: ─ Pucha que eres pollita, es raro verte en la vida real. Te veo y eres como una cabra chica laise (cheta) ─ y llevaba dos minutos conmigo…

 

- Es que tu presencia escénica es tan power y después te veo y eres tan normal.

-¿Cómo quieres que yo sea?, le dije.

 

Quieren que sea como Álvaro Henríquez (los tres) y de vuelta la silla ¿cachai? Y no, yo le ofrezco café y le saco la silla.

 

Fuiste elegida por revista Sábado de El Mercurio como una de las lideres 2007. ¿Qué significó esto para vos y como afrontas el desafío?

 

Me mandaron el mail y yo pensaba que era una broma, fue súper emocionante porque fuimos a un seminario con todos los líderes. Estuve con un montón de gente: con Francisca del Solar, la escritora; con la subsecretaria de carabineros (policía) Javiera Blanco, que es la señora más simpática que conozco y muchos emprendedores sociales, psicólogos, gente que lleva años en su labor.

Íbamos alrededor de círculos y decían:

 

- Bueno, yo llevo 15 años trabajado en los Nogales y gracias a mí 100 señoras saben leer. ¿Y   tú francisca que haces?

- Bueno... yo le doy a la gente canciones para cantar, respondí.

 

La experiencia…

 

Fue súper buena, porque fue tan emocionante ver gente que está haciendo cosas que realmente marcan la diferencia; sentirse parte de eso y poder aportar. Hicimos talleres “Chile 2020”, yo hablé mucho de la discriminación; derechos de los homosexuales; discapacitados. Temas que no estaban sobre el tapete, creo que en eso consiste un poco la responsabilidad del liderazgo.

 

 

¿Te sientes parte de esta oleada Indie? ¿Parte de una trilogía junto a Javiera Mena y Gepe?

 

Yo creo que si, porque tal vez venimos con una preparación similar. En cuanto a que, es una cosa más independiente, con gestión propia en un principio, más under. Al comienzo tocaba en lugares donde iban tres personas a tomarse un copete y filo. No fue la cosa tradicional de que el sello llega y te hace la paleteada de armarte el disco, ¿cachai?. Es mucho más auto producción.

 

Por otro lado…

 

También pienso que hay diferencias respecto a que ellos tienen una cosa mucho más under de lo que yo hago, lo mío es un poco más Pop, es mucho más transversal. Por ejemplo: me hacen entrevistas de La Cuarta, ¿me cachai?. Hay todo un público súper amplio y vengo ahora recién a darme cuenta de ese arrastre, que es bien entretenido. Puedo tocar en lugares como La Batuta, pasando por Limache hasta la Berenjena.

 

¿A quién le canta Fran Valenzuela?

 

Le canto a mi novio y a todos los que me quieran escuchar.

 

Tu mayor vicio

 

Los dulces, el chocolate bitter me encanta. La nutella también: nutella con pan, nutella con waffle, nutella con todo, pa´dentro no más.

 

¿Qué estás escuchando?

 

Pasa por semanas, la semana pasada estaba rallando con el Pop. Me hice un mix onda Umbrella, con Millionare de los Plastilina Mosh, todo tipo de cosas.

 

¿En que derrochas tu dinero?

 

En cine y salir a comer me encanta. Comer desde helado; sushi; comida tailandesa; comer harto y tocatas también, porque pago todas las entradas.

 

¿A quien le pedirías un autógrafo?

 

A Gwen Stefani. Le pediría una foto, una prenda de ropa.

 

¿Qué estas leyendo?

 

Me gustan todo tipo de libros, rayé la papa con Saramago un tiempo. Mis hermanos son súper politiqueros y me regalan libros sobre medio ambiente, Palestina, Jimmy Carter, montón de libros medio intelectualoides.

 

¿Cual es tu garabato favorito?

 

¡Conch…! y ¡Shusha!

 

Si tuvieras que ser una, elige: ¿pokemona o pelolais? (¿flogger o cheta?)

 

pelolais yo creo, porque no bailo reggaeton. No me gusta, además veo el Diario de Eva (programa de tv sobre floggers) y no sé si me gusta tanto la pinta de las pokemones/floggers, prefiero comprarme ropa en ZARA, que andar con una panty verde sobre una panty roja, con las patillas y cuatro millones de piercings.

 

¿Qué te excita?

 

Me encanta pasarla bien, ir a una tocata la raja, bailar, ir a una fiesta con buena música. Estuve en Estados Unidos en el verano, ahora en julio, fui a nueva York y vi a M.I.A. en vivo; onda más excitada no podía estar. También soy súper casera, me encanta arrendar una película, cocinar algo, echarse en la cama, viajar y pasear. Hacer cosas, me emociona estar sentada y trabajando en una canción.

 

Mucha gente dice que eres como la Julieta Venegas chilena, ¿cómo respondes a esto?

 

Bien y mal. Julieta fue una influencia, especialmente cuando era más chica y yo era fan de ella. La fui a ver a un concierto en el 2000 cuando vino a promocionar Buen invento, ahí la conocí como fan y después pude telonearla. Creo que por un lado es bueno porque me da oportunidades de aprovechar un público común, por otro lado es malo por que la gente tiende a ser tan cerrada de mente que la influencia pasó a ser una cosa determinante en mi música. Tanto así que no les interesa, la encuentran mala por eso, te encasillan tremendamente.

Una vez por ejemplo, El periódico La Tercera publicó en su suplemento Glamorama: “Es tan parecida que no vale la pena escucharla”.

 

¿Qué fue eso para vos?

 

Fue un: “¡Escucha el disco huevón! Escúchalo, escucha que hay un tema de jazz en piano, escucha que hay un tema que es folclórico”. Entiendo esas comparaciones y puedo lidiar con ellas, pero igual me irritan.

 

¿Qué sigue? ¿Estás pensando ya en un próximo disco?

 

Estoy componiendo… pero no es tan formal. Tengo conceptualmente la idea de que obviamente va a haber un segundo disco, no sé bien ni siquiera cuando, con quien lo voy a producir, ni donde lo voy a grabar ni nada, pero sé que a fines del próximo año ya tengo que estar en serio con el proyecto del nuevo disco.

 

 
Entrevista por Daniel Chang (Superficial Chile)
07/01/2007
 

 

 
     
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