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Desde que la industria musical entendió que a un artista, estilo o sonido, se le puede potenciar o explotar por distintos medios, se ha producido una avalancha de estrategias comerciales destinadas a convencernos con mayor o menor éxito de adoptar o seguir a la estrella de turno. A estas alturas, mucho se ha dicho de la revolución musical y cultural del rock&roll, los Beatles o la revolución hippie. |
Tal vez allí encontremos los primeros indicios de estilos y sonidos que generaron una moda más allá de lo estrictamente musical. Sin embargo, esa época no es nuestro tema; adelantemos. Es cosa de activar nuestra memoria colectiva y recordar algunos artistas, filmes y modas que llevaron a varios de nuestros primos, tíos, padres o a nosotros mismos a querer ser como nuestros inspiradores. Es decir, ser un wannabe, al menos por un tiempo.
El término wannabes se hizo muy popular desde mediados de los 80 y se diagnostica principalmente en los adolescentes, que se engrupen fácilmente con lo que está de moda y lo adoptan como suyo, aunque más de algún grandote o eterno adolescente se queda pegado por allí. En la década del 70, hay algunos indicios de este fenómeno: John Travolta provocó toda una revolución en la música y en la moda de la época con su rol de Tony Manero en Saturday Night Fever, camisa de cuello abierto, patas de elefante y coreografías disco al ritmo de los Bee Gees volvieron locos a los chicos de todo el mundo. La onda disco como moda comercial y musical generó muchos íconos venerados hasta el día de hoy: Donna Summer, Olivia Newton John, los peinados afro y escalonado tipo Farrah Facet (Original de la serie Los Angeles de Charlie). Fue el tiempo de las luces y del baile.
Sin embargo, el concepto wannabe como tal tuvo su mayor impacto en los 80, de la mano de MTV, del new wave y del surgimiento de mega estrellas musicales, algunas de ellas pasajeras y otras vigentes, casi eternas. Las coreografías de Michael Jackson en Billie Jean o Thriller, el look desastrado y original de Cyndi Lauper, el ejército de wannabes que seguían a Madonna en su Virgin Tour, fueron las primeras evidencias de un montón de adolescentes (chicos y chicas) que se autoconvencían de entender a su estrella más que nadie, lucir como ella, hablar como ella y algunos más engrupidos, ser ella.
Esta influencia no fue sólo en las grandes ligas musicales, en circuitos alternativos o emergentes (donde la capacidad de engrupimiento puede ser mayor) hay íconos que mantienen su legado hasta hoy: desde los 80 hemos vistos clones de Robert Smith (The Cure) y Siouxsie para ambos géneros; el new wave en general marcó la pauta en el uso de rímel y delineadores durante la primera mitad de la década (The Human League, Duran Duran entre otros). Otro ejemplo proveniente de tierras británicas, es Morrissey, ex líder de The Smiths quien desde sus inicios logró conformar su séquito de jóvenes alrededor del mundo, quienes emulaban su vestimenta, actitud, peinado y filosofía al son de la melancólica dulzura de sus canciones .
En los 90’s, el look de segunda mano que propuso el grunge, la actitud feminista de Alanis Morissette, los peinados galácticos de Bjork, la sensualidad de Shirley Manson o la ambigüedad propuesta por Placebo, son ejemplos de generación de wannabes mas recientes o identificables, incluso en nuestro medio. Algunas con más actitud y sentido que otras (es cosa de recordar a las Spice Girls y su Girl Power (¿?)) |