PELOS AL VIENTO
..Entrar es sentirse como dentro del set de Barbarella. De costado hasta se ve una réplica del sillón labial que Dalí diseñó en homenaje a Marilyn, sólo que un poco más acotado y naranja. Volate los pelos no es solamente una nueva propuesta en estilo del peinado (no es que a mi desordenado pero enorme afro le falte de eso), pero nos llaman la atención aquellos secadores setentosos y los escenarios retros que nos invaden desde todos los frentes. Este lugar significa estilizarse para vivir nuestra travesía diaria con estética, desplazarnos en nuestro Matmos por una propuesta que pasa del mundo de la moda a ver los resurgimientos de la cultura de los 70s.
Mi maravilla podría terminar ahí si no fuese porque el simpático David me invita a pasar al primer piso, y nos encontramos con The Blow, un cristalino bar de oxígeno, cuya estética blanca y diseñada por los mismos regentes nos lleva de nuevo el tiempo atrás pero también hacia adelante: nos podemos dar el lujo de una buena terapia aromática que nos cambia el sabor del trago, y nos propone nuevas sensaciones dentro de un nuevo concepto.
Casi escondido está el balcón, y cuando creíamos que las sorpresas terminaron, y con el sonido de la cascada que está instalada desde la ventana, nos encontramos en un espacio dedicado al ocio, a sentarnos, escuchar el agua y disfrutar del juego que se construye entre la vivienda tradicional de la zona de Palermo Soho y este nuevo espacio. Una fantástica escalera caracol nos lleva, ya en estado de desahucio hacia la terraza, donde nos ofrecen una ducha y mesas que de día funcionará como solarium y parte del bar.
Con un clima distendido y agradable, una buena propuesta para estilizarse y divertirse, en compañía de buena onda y un ambiente estéticamente espectacular.
www.volatelospelos.com.ar

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